Recupera el entusiasmo.

En los tiempos de crisis que corren, es de importancia nuestra actitud. Afrontar la vida con un carácter alegre y aprender a ser positivo es fundamental para superar tiempos difíciles.

La negatividad es uno de los principales frenos que tenemos las personas para poder crecer y desarrollarnos internamente. Así que… ¡atrás negativismo!

¡Aquí te dejamos 5 consejos para que puedas recuperar el entusiasmo!

1.- Eliminar las distracciones.

El entusiasmo es como la energía: no se crea ni se destruye, solo se transforma o cambia de medio. Es posible que otras cosas hayan ocupado el lugar de lo que antes nos entusiasmaba. Haz una lista objetiva de las cosas que realmente te convienen y deseas alcanzar y concéntrate al máximo en ellas.

2.- Cambiar la manera cómo se hacen las cosas.

La rutina y el aburrimiento acaban con nuestro entusiasmo. Para evitarlo, es  importante cambiar métodos, lugares, horario o cualquier otra cosa que se haya vuelto demasiado “normal”.

3.- Reconciliarse con las expectativas.

Cuando comenzamos un nuevo proyecto, estamos llenos de energía y con una expectativa sumamente elevada. Cuando los problemas comienzan a aparecer, perdemos el entusiasmo. La culpa no es del proyecto o de la situación, sino de nuestras expectativas. Haz una lista de obstáculos o problemas y busca una solución a cada uno.

4.- Exponerse a cosas inspiradoras.

Muchas veces, esa falta de entusiasmo es el reflejo o el resultado de la falta de inspiración. No hablo de falta de motivación porque sé que los motivos ya los tienes, solo necesitas inspirarte para continuar adelante.

5.- Recordar lo que causó el entusiasmo.

Algo desencadenó el entusiasmo inicialmente. Intenta recordar lo que fue, siéntelo y anótalo. Una vez que tengas identificado lo que te entusiasmó, deberías sentir un subidón de energía, como la primera vez. Si por el contrario, no sientes ese subidón, algo debes estar olvidando o quizá la frustración que sientes actualmente por no estar consiguiendo lo que te habías propuesto, es más grande que el recuerdo del entusiasmo inicial. En ese caso, aplica los otros 4 puntos de este artículo hasta que consigas este último.

Y recuerda: Hasta que no luchas por algo, no te conviertes en quien eres.